jueves, 26 de mayo de 2016

La adolescencia


Considerada la etapa incomprensible de nuestra existencia. El comienzo de la madurez, en el que se nos es exigido dejar de comportarnos como niños. Pero, ¿para qué?, al fin y al cabo los adultos son solo niños crecidos.
No hay una fecha previa, ni un ultimátum. Cada uno comienza y termina esta carrera a su debido tiempo. Nos volvemos personas caracterizadas por una producción hormonal descontrolada. Sufrimos cambios físicos que nos hacen sentirnos inseguros, incapaces e incompletos. Pero esto es tan solo un cascarón de los bellos cambios que se están dando por dentro.
Algunos nos enamoramos, conocemos ese increíble mundo de la mentira. En el que un profundo “te quiero” tan solo es un basto “quiero utilizarte”. Todo esto nos lleva a pensar, a discurrir y reflexionar. En mi opinión los adolescentes somos las personas con mayor capacidad de profundizar, todo esto porque parece que estamos hechos para que nos hagan daño.
Pero mirando el lado bueno podríamos decir que es la etapa más hermosa de la carrera de la vida. En la que formamos nuestra cabeza, creamos conceptos; nos caemos y nos ponemos de pie; nos dan por todos lados y caemos en pozo sin fondo; descubrimos el amor con sus verdades y mentiras… Pero todo esto nos lleva a volvernos soldados fuertes de este mundo lleno de debilidad e hipocresía.
Muchos se arrepienten de la adolescencia que tuvieron, unos creen que fue insuficiente, otros piensan que fue demasiado dolorosa y para otros simplemente no fue de su agrado.
Por eso creo que debemos aprovechar, vivir y amar. Luchar por lo que queremos. Es el momento de formarnos y pensar quién queremos ser. No somos niños, ni somos adultos. No hay una definición a propósito. Probablemente seamos tan solo unos incomprendidos, ¡pero seamos incomprendidos que comprendemos!
Firmado, Dile.

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