Esas mariposas que sientes en tu estómago cuando le ves, ahí parado, riéndose con sus amigos y sin apenas conocerle.
Tu timidez se vuelve tu peor enemigo, algo que no habías sentido hasta entonces.
Poco a poco él empieza a tomar la iniciativa y te sientes la niña más feliz del mundo.
Él se interesa por ti, ¿qué cosa, verdad?, ¿quién iba a pensar que alguien te fuese a querer aún cuando tú no te quieres?
Te trata como a nadie y poco a poco establecéis los pilares de una amistad con gusto mutuo.
Comienzan los primeros afectos físicos, que hacen que se te ponga la piel de gallina. Comienza el primer amor de una vida.
Te da la mano por primera vez haciendo que se te erice el cabello. Te besa en la mejilla y te hace sonrojar.
Pareces estar viviendo un verdadero cuento de hadas. Eres feliz y lo sabes. Pero dejémonos de cursiladas. Todo puede estar destinado a solo durar un tiempo.
Todos hemos nacido para ser olvidados. No solamente cuando morimos.