Sabes que lo tienes todo cuando te empiezas a preguntar qué hacer. Sabes que lo tienes todo cuando no sabes qué elegir. Y sabes que lo tienes todo cuando no sabes por donde seguir.
Lo tienes...o lo podrías tener...pero decides renunciar a ello, no puedes quedarte con las infinitas cosas que te gustaría poder disfrutar.
No deberían culparnos por elegir, por poner en práctica tu libertad, para eso se te ha dado, y solo tú puedes ejercerla.
Aún así te juzgan, intentan hacerte sentir mal por tu elección, diciéndote que te equivocas, que no lo has pensado bien, que no eres consciente de lo que pierdes, y que nunca vas a tener algo como lo que acabas de renunciar.
Ilusos, no entienden nada, las oportunidades en la vida son únicas, sí, pero también reemplazables. Aunque parezca contradictorio, ambos términos son perfectamente compatibles.
Hoy renuncio a esto, y mañana no lo podré volver a elegir, pero quién sabe si tendré una oportunidad mejor que la que rechacé. No va a ser la misma, pero sí mejor.
No deberíamos arrepentirnos. Los trenes pasan una vez, pero también hay barcos, coches, aviones que podremos coger.
Ejerzamos nuestra libertad día a día,
orgullosos de lo que elegimos,
orgullosos de lo que renunciamos,
orgullosos de lo que elegiremos.
Ve.
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