Y es que todavía hay quien dice que los defectos son como
errores informáticos.
Que te condicionan la vida y te impiden alcanzar lo que
realmente quieres.
Que están dentro de ti como cicatrices que no se irán jamás.
Y yo no opino así, los defectos no nos hacen defectuosos. De
todo sacamos provecho.
La definición humana de defecto es la falta de una cualidad.
De ahí que no seamos perfectos.
Todos tenemos cualidades que nos hacen valiosos, pero los
defectos nos hacen interesantes.
Y, ¡qué aburrida sería la vida sin defectos!
Imagina empezar tu día sin esa persona nerviosa por coger el
bus a tiempo por la mañana.
Imagina vivir sin esa persona que te hizo daño y gracias a
eso maduraste.
Imagina no tener en tu vida a esa persona enfadica que te
enseñó a calmar tus nervios.
Imagina no esperar a ese impuntual cada vez que quedáis a tomar un café.
Imagina no esperar a ese impuntual cada vez que quedáis a tomar un café.
Todo es a base de aprender, y los defectos son la guía de
aprendizaje del ser humano.
Porque el mundo es así, imperfecto, como los que lo
habitamos.
Y es que podemos hartarnos de nuestros defectos, tener
deseos de mejorar y quitárnoslos de en medio.
Pero son tuyos y te hacen tú. ¡Sácalos provecho!
Firmado, Dile.
Firmado, Dile.
No hay comentarios:
Publicar un comentario